Leroy Merlin ’¿quién tiene razón?

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Lunes, 09 Octubre 2006 | Curiosidad, Divertido

Hace un par de sábados celebramos el cumpleaños de Pedro (aka Pedro IP) en el que tras la comida pasamos a una agradable sobremesa, que se alargó hasta primeras horas de la noche. Como siempre en estos eventos, entre conversación y copas, surgen las tí­picas discusiones tontas, en las que uno siempre cree llevar la razón.

El gran dilema sobre el que versaba nuestra porfí­a era acerca de la pronunciación correcta de la cadena de bricolaje “Leroy Merlin”. Yo defendí­a como siempre la “castellanización”, es decir, pronunciar como se lee en castellano.

La otra persona, que mantendré en el anonimato, pretendí­a convencerme de que al ser una cadena francesa, la forma correcta era “lerua merlan” (perdón por la deficiente transcripción fonética) como si fuera “El rey Merlí­n”. Claro, fonéticamente suena igual que la expresión “Le roi Merlin” que serí­a la traducción exacta.

Sin embargo, y dada mi tendencia a la polémica, me refugié en la vocal travestida de consonante para sostener mi teorí­a sobre la inexactitud de la procedencia del nombre de la cadena, basada en la similitud fonética.

He de reconocer, que también negaba la pronunciación francesa “ua” por ser “oy” y no “oi”. De sabios, y gente sin complejos, es rectificar. Efectivamente la pronunciación francesa de “Leroy Merlin” es correcta como “lerua merlan”.

Pero ahí­ termina todo. Echando un vistazo a la web oficial es muy fácil encontrar el origen de esta multinacional en la unión de Adolphe Leroy y Rose Merlin, en 1923, para vender productos de construcción y otros materiales.

Por tanto, es pura casualidad lo de “El rey Merlin”. Es como si queremos pensar en un “Abrigo Dulce” como inspiración del nombre de la firma de moda “Dolce & Gabbana”.

Así­ que la respuesta a la pregunta inicial es que los dos tení­amos razón, aunque los dos a medias.

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Comentarios (5)

Pues en Bricomaní­a dice Leroy Merlí­n, castellanizando la pronunciación. Y el tipo ese de la barba tiene pinta de que sabe un montón, ¡y además es vasco!

Bueno, eso de que tení­amos razón a medias…

Me presento: soy esa persona anónima de la que hablas, sí­, la otra mitad del diálogo, esa parte que despertó en ti el conflicto, sembró la duda, y que también disfrutó mucho en la fiesta de Pedro IP.

Escribo estas lí­neas para manifestar que te honra haber reconocido tu error, pero cometiste otro al comparar Leroy Merlin con Dolce & Gabbana. Deja que te explique -sin posibilidad de confusión en transcripciones fonéticas esta vez, sino en la traducción de las palabras en sí­ mismas -, que Gabbana proviene del árabe, y en absoluto se utiliza en el lenguaje coloquial italiano actual.

Si bien “Gabbana” podrí­a traducirse como “Abrigo”, puesto que esta prenda se usaba en tiempos medievales por los campesinos para cubrirse de la lluvia -y en ocasiones se describe a esta prenda no sólo como larga, sino con una capucha-, la traducción podrí­a ser más correcta como abrigo-chubasquero.

Me confunde el hecho de que también se usase como prenda a la hora de cabalgar, pero sí­ te aseguro que dicho término se empezó a utilizar no antes del 1400.

Así­ pues, el actual término en el idioma nativo más similar a la prenda descrita serí­a “cappotto”, y si lo intentas traducir verás que se trata de una “capa”.

Seguimos si quieres con estos debates, pero para la próxima, ten en cuenta que en italiano -al contrario que en el inglés- el nombre precede al adjetivo, y la traducción, -en caso de ser correcta- no serí­a “Abrigo Dulce”, sino “Dulce abrigo”. Dejo de nuevo esta duda en el aire, amigo mí­o.

Un saludo de buenas noches.
Personita anónima… según para qué lectores, claro.

Dejando a un lado la antiquí­sima procedencia de la palabra Gabbana, así­ como su desuso y el orden de la traducción, eso no demuestra que haya equivocación en la comparación.

Sencillamente son marcas que se identifican por sí­ mismas y no como sí­miles fonéticos de otras expresiones, que era el planteamiento rebatido.

Por esto creo que los argumentos etimológicos expuestos, aunque ilustradores, son una mera maniobra de distracción frente a un razonamiento demostrado claramente en el post.

Estaba buscando por casualidad unos datos acerca de la fonética francesa y he dado con este blog. ¡Y cuánto me alegro! Me ha parecido todo muy interesante. Me encantan estas “casualidades” porque en el fondo todo tiene un porqué razonable :-) . ¡Un saludo gente!

Llevo años discutiendo con mi marido sobre el origen de la empresa y sobre su pronunciación. No tanto por su pronunciación en castellano sino por su dicción en francés que el encuentra absurda e incorrecta. Me alegra saber que es una polémica que va más allá de las fronteras de nuestro domicilio!

Adelante con las tertulias etimológico-lingüí­sticas, no dejéis de reflejarlas en la red!