Hace un par de sábados celebramos el cumpleaños de Pedro (aka Pedro IP) en el que tras la comida pasamos a una agradable sobremesa, que se alargó hasta primeras horas de la noche. Como siempre en estos eventos, entre conversación y copas, surgen las tí­picas discusiones tontas, en las que uno siempre cree llevar la razón.

El gran dilema sobre el que versaba nuestra porfí­a era acerca de la pronunciación correcta de la cadena de bricolaje “Leroy Merlin”. Yo defendí­a como siempre la “castellanización”, es decir, pronunciar como se lee en castellano.

La otra persona, que mantendré en el anonimato, pretendí­a convencerme de que al ser una cadena francesa, la forma correcta era “lerua merlan” (perdón por la deficiente transcripción fonética) como si fuera “El rey Merlí­n”. Claro, fonéticamente suena igual que la expresión “Le roi Merlin” que serí­a la traducción exacta.

Sin embargo, y dada mi tendencia a la polémica, me refugié en la vocal travestida de consonante para sostener mi teorí­a sobre la inexactitud de la procedencia del nombre de la cadena, basada en la similitud fonética.

He de reconocer, que también negaba la pronunciación francesa “ua” por ser “oy” y no “oi”. De sabios, y gente sin complejos, es rectificar. Efectivamente la pronunciación francesa de “Leroy Merlin” es correcta como “lerua merlan”.

Pero ahí­ termina todo. Echando un vistazo a la web oficial es muy fácil encontrar el origen de esta multinacional en la unión de Adolphe Leroy y Rose Merlin, en 1923, para vender productos de construcción y otros materiales.

Por tanto, es pura casualidad lo de “El rey Merlin”. Es como si queremos pensar en un “Abrigo Dulce” como inspiración del nombre de la firma de moda “Dolce & Gabbana”.

Así­ que la respuesta a la pregunta inicial es que los dos tení­amos razón, aunque los dos a medias.

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